Funes el Memorioso


La percepción y muy especialmente la visual, interviene en casi todas las acciones que ejecutamos; literalmente se refiere a:

«La capacidad de interpretar o dar significado a lo que se ve».

Sin embargo la percepción visual no sólo es un acto fisiológico que depende únicamente de lo que los ojos ven, también es un acto psicológico, ya que la noción que tenemos del mundo que nos rodea se crea a partir de las representaciones mentales que almacenamos en la mente de las cosas y hechos que observamos a diario, es el cerebro quien construye la percepción.

Dentro de la percepción visual la Memoria Visual cobra gran relevancia en el aprendizaje, su eficiencia ayuda al niño a aprender a leer, escribir, usar la ortografía y realizar operaciones matemáticas necesarias para tener éxito en las tareas escolares.

Muchos habrán escuchado que cuando alguien tiene buena memoria visual se dice que tiene “memoria fotográfica”, sin embargo, la memoria fotográfica al igual que la memoria eidética, que no son lo mismo, son tipos de memoria poco comunes y considerados como una condición atípica que nos demuestra que los cerebros en las personas no son iguales y cuyas diferencias ya sean sutiles o complejas marcan la diferencia entre lo normal y lo anormal.

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En la colección de cuentos de ficción de Jorge Luis Borges, publicados en 1944, en “Funes el Memorioso”, describe a un hombre que era capaz de cronometrar el tiempo sin siquiera ver un reloj, el cuento narra cómo Irineo Funes, un joven uruguayo de 19 años sufre un accidente, quedando postrado y perdiendo el conocimiento, quién al recobrarlo se potencia en él la habilidad de recordar todos los detalles, objetos y eventos con una memoria extraordinaria, de manera que terminan abrumándolo.

Funes decía:

“Más recuerdos tengo yo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Mi memoria es como vaciadero de basura”

El autor sostiene que, a fin de cuentas, Funes carecía de la capacidad del pensamiento, ya que pensar es olvidar diferencias, es generalizar, es abstraer. En el abarrotado mundo de Funes, no había sino detalles, casi inmediatos.

Para la mayoría de nosotros, la información detallada solo se queda en nuestra mente lo más impresionante o importante que nos haya sucedido o únicamente se almacena la información en la memoria sí hemos realizado un esfuerzo consciente, el cerebro humano está diseñado para bloquear lo que no interesa, de lo contrario nuestra vida sería un caos. En los memorizadores fotográficos la capacidad para recordar carece relativamente de esfuerzo y es automática.

Otro caso (real) de memoria fotográfica es el que describe el neurólogo ruso A.R. Luria, el de su conciudadano S.V. Shereshevskii (¡ah! que trabajo me costó escribirlo) quien tenía una memoria visual tan impresionante ya que no sólo podía memorizar una tabla de cincuenta números en menos de tres minutos sino también podría retener esa cuadrícula en su memoria por el resto de su vida junto con miles de otras cuadrículas que había memorizado como artista mnemotécnico profesional que era.

En el caso de este cuate, (ya no lo vuelvo a escribir), todo lo que hacía era mirar con fijeza la tabla, cerrar los ojos para verificar si la imagen visual estaba gravada en su mente y luego volver a mirar  si la imagen no estaba bien fija o estaba incompleta. Una vez terminado el proceso, podía con la misma facilidad leer los números de memoria, en orden inverso, de arriba abajo o en diagonales y sí se le hacía una prueba, sin advertencia, años después, podía recordar la misma tabla de números.

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Sí eres capaz de recordar todos los números con solo ver esta cartilla, tienes memoria fotográfica, si no pudiste, no te preocupes, eres normal.

Este método era tan literalmente visual para él, que un problema que tenía era cuando ubicaba uno de los objetos en un lugar donde lo podía perder, digamos un objeto blanco sobre un fondo blanco o un objeto oscuro demasiado lejos de una luz, por lo que Luria atribuía que cualquier error que cometiera su conciudadano con sus recuerdos, no se debía a errores de memoria, sino a errores de percepción.

Otra dificultad que este artista encontró durante sus presentaciones, se debía a sus habilidades sinestésicas que también tenía, sí alguien del público estornudaba o tosía mientras intentaba fijar una tabla de números visualmente en su memoria, aparecía de repente una mancha y oscurecía alguna parte de la tabla en el ojo de su mente.

También tenía problemas para reconocer caras, ya que como él mismo decía: Las caras de las personas están cambiando todo el tiempo, dado que la expresión de una persona depende de su estado de ánimo y de las circunstancias en las que las conoces, son los diferentes matices de expresión lo que me confunde y me hace más difícil recordar caras.

Esto nos demuestra lo complejo que es nuestro cerebro, ya que mientras en este sujeto un aspecto de su memoria es extraordinaria, otra puede ser deficiente. Esto se debe a que aunque la corteza visual recibe la información de regiones subcorticales como el cuerpo geniculado lateral, existen diferentes redes neuronales implicadas en la memoria visual para el procesamiento y almacenamiento de la identidad del objeto, la ubicación, los colores, las formas.

Así también, estos pocos individuos que tienen memoria fotográfica tienen el problema opuesto a la mayoría de nosotros, (les es difícil olvidar, más que recordar) por lo que pueden estar acosados y confusos en el curso de una conversación o cuando leen un libro por su incapacidad para olvidar tablas de números sin sentido, palabras, imágenes, ellos, tienen que hacer un esfuerzo consiente para olvidar  y opacar su don de manera que no se convierta en una maldición para su vida diaria.

A pesar de que muchas veces se habla de la habilidad eidética como un tipo de memoria fotográfica, la memoria eidética no es tan fenomenal ni espectacular, ya que si bien las personas con memoria eidética pueden fijar una imagen de un cuadro después de que se les ha retirado, ésta se desvanece en unos pocos milisegundos, es un tipo de memoria de carácter casi sensorial, es la que precede a la memoria de corto plazo.

La formación de imágenes eidéticas es la persistencia de una imagen visual detallada que continúa por unos instantes después de que se ha observado, con el fin de que pueda ser proyectada en un lienzo, un espacio vacío u otro lado o con simplemente cerrar los ojos, es como una post-imagen con la diferencia que la post-imagen se ve como negativo, o sea contrario al color original y las imágenes eidéticas siempre son positivas.

Este tipo de memoria se dice que es un tipo de habilidad “primitiva” respecto al desarrollo ya que la formación de imágenes eidéticas es particularmente común en niños y en adultos con daño cerebral o algún tipo de excitación nerviosa, ha sido descrita en algunos casos de Autismo y Asperger (recuerdan al personaje de Kim Peek quien inspiró el papel interpretado por Dustin Hoffman en la película Rain Man) y la habilidad de las personas con memoria fotográfica puede deberse a una inversión de los procesos normales de la memoria, por un fallo metabólico de la memoria a corto plazo que tiene que ver con una proteína.

A diferencia de una memoria fotográfica o eidética, la memoria visual es una forma de memoria más modesta y común para ayudar a la formación de memoria a corto y largo plazo, la memoria visual, no se da de manera espontánea, puede ser entrenada para recordar con cierto nivel de detalles la imagen original que has visto con anterioridad o para memorizar una secuencia de un conjunto de objetos.

La memoria visual nos permite recordar sólo lo que nos interesa o necesitamos saber, las cosas que no le damos importancia pasan desapercibidas….no se ven…. está asociada con la atención y el interés, nuestra atención se focaliza, se organiza y responde solo a los eventos mas importantes o que más nos interesan, por lo que en muchos casos, más que un problema de memoria en los niños es un problema de poca atención a los detalles.

Esto responde a la pregunta de muchos padres: ¿Por qué mi hijo es capaz de recordar los nombres de todos los personajes de tal película y no se puede aprender las capitales de un país?

Por último, existe la visualización, que es la capacidad de “imaginar” con el mayor detalle posible la percepción mental de un objeto, sin que necesariamente se encuentre físicamente presente, como sí lo estuviéramos mirando, incluso en la visualización no solo interviene la visión, podemos sentir y percibir el olor, el sabor, el sonido o chasqueado cuando mordemos una manzana por ejemplo.

Muchas técnicas de meditación emplean la visualización como parte del control mental para desarrollar la concentración.

La visualización es el nivel más alto de percepción visual y requiere de un entrenamiento previo de diferentes áreas de percepción visual como la relación visual-espacial que nos permite reconocer que las posiciones relativas de los objetos no cambian cuando se giran o rotan, de la memoria visual que es la habilidad de conservación de la percepción así como de discriminación visual para identificar varios objetos de acuerdo a sus diferencias y semejanzas.

Cuanto mayor sea tu capacidad de retener imágenes en la mente mayor será el nivel de detalles que puedas recordar

Hagamos una prueba para saber que tipo de memoria tienes: El cubo de Necker es un una ilusión óptica muy conocida y publicada por primera vez en 1832, su autor es el cristalógrafo suizo Albert Necker.

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Mira fijamente el cubo por unos segundos, te darás cuenta de cómo la superficie de color salta de atrás hacia delante.

El cubo está construido de manera que ofrece al observador dos posibilidades de percepción, pero el cerebro humano solo puede archivar una en la conciencia; debido a que faltan características de profundidad como sombras, superposiciones, estructuras superficiales y puntos de referencia espacial, el cerebro es incapaz de decidir cuál de las dos perspectivas es correcta. En la retina siempre se genera la misma imagen, pero el cerebro la interpreta de manera distinta.

 ¿Tienes memoria eidética?

Ahora deja que tus ojos revisen todas las partes del cubo, luego mueve los ojos al vacío por un lado del cubo, sólo los eidéticos pueden transportar la imagen al fondo blanco del cuadro y mantenerlo por unos milisegundos.

¿Que tan desarrollada está tu visualización?

¿Puedes mentalmente cambiar la orientación de la imagen, girando a la derecha, izquierda, de arriba abajo y determinar donde aparece la cara de color?

Existen muchos juegos que aseguran desarrollar la memoria fotográfica o eidética, sin embargo, lo que realmente estarás desarrollando es la memoria visual o visualización.

Vivimos bombardedos de una gran cantidad de estímulos no solo visuales, sino auditivos, olfativos, táctiles, si nuestro cerebro hiciera caso a todos ellos, seguramente habríamos perdido la razón, la eliminación de estímulos es una tarea que indica el buen funcionamiento de la memoria, pero esperemos que el sistema de limpieza no sea demasiado eficaz como para olvidar algo útil o importante.

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