Para bien o para mal, según el cristal con que se mire, ha llegado a su fin el puente Guadalupe-Reyes y ya es momento de retomar nuestras actividades, cosa sumamente difícil después de tanta fiesta y sus consecuentes excesos, que me han dejado no solo con varios kilos de más sino lo que es peor he quedado extenuada y con ese vencimiento muscular que me hace sentir como hilacho.
Sentirme como boxeador en el último round, me ha inspirado el tema de hoy, “Hipotonía Muscular”; el tono muscular es de vital importancia no sólo para la postura sino en el desarrollo de la visión, en la atención y para garantizar óptimas condiciones de aprendizaje.
Para poder mantener una postura correcta es necesaria la presencia de un “Tono Muscular” adecuado y de flexibilidad para que los músculos trabajen continuamente contra la gravedad y en armonía unos con los otros. La contracción de los músculos antagonistas es esencial para permitir las diversas uniones del cuello, hombros y miembros que soportan el peso del cuerpo y dan a la postura la característica de un sistema funcional.
Sin embargo, aunque el tono muscular se refleja en los músculos, es el resultado de un proceso neurofisiológico de aprendizaje del Sistema Nervioso para mantener el equilibrio del sistema neuroesquelético, es decir, quien regula el tono de los músculos es el cerebro y las áreas cerebrales que controlan el tono también participan en la capacidad de atención.
En este proceso, también están implicados los ojos que intervienen en el reflejo de enderezamiento, movimiento y dirección para mantener la posición. De manera que es necesario trabajar el problema en donde está, en el cerebro, ya que los movimientos oculares los realizan los músculos más finos del cuerpo; un niño con hipotonía no podrá mover correctamente los ojos para mantenerlos y seguir la lectura, ni sostener una correcta postura en clase por lo que le será difícil prestar una adecuada atención debido a movimientos compensatorios involuntarios para readaptar su postura.
De manera que si hay desequilibrios en la postura se ve afectada la coordinación de los ojos y también la percepción, y así mismo cuando los ojos no se dirigen por igual hacia un objeto cuando se lee o se escribe el resto del cuerpo queda distorsionado, adoptando posturas inadecuadas como inclinación de cabeza, acercarse excesivamente al papel, cerrar o tapar un ojo, recostarse sobre el brazo durante las tareas escolares, así que una función afecta a la otra.
La hipotonía o bajo tono muscular dificulta no solo el mantenimiento de la postura, la motricidad, sino el contacto visual y los movimientos oculares.
Siempre me he preguntado ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? En la actualidad, pareciera que es moda adoptar malas posturas, sin embargo, algunos niños ya nacen con ciertas asimetrías o diferencias entre un lado y otro del cuerpo, esto se debe a la posición del bebé dentro del útero, en otros casos por herencia familiar o por errores de crianza que no le brindaron la oportunidad al bebé de cubrir adecuadamente las diferentes etapas de desarrollo y por consecuencia un tono muscular adecuado.
Sea cual sea la causa, el problema de un bajo tono muscular es necesario resolverlo cuanto más pronto mejor, incluso desde la prevención antes de que se presente el problema, ya que ésta desorganización trae como resultado baja atención y concentración, escaso contacto visual, movimientos oculares deficientes, dificultad para planear, bajo control del impulso, hiperactividad, torpeza motora y hasta problemas de respiración, síntomas muy relacionados en niños diagnosticados con el trastorno de Déficit de Atención.
Para comprender como debemos trabajar estos casos, es necesario conocer como funciona el sistema nervioso en cuanto al tono muscular y su relación con la capacidad de prestar atención.
El doctor Haral Blomberg creador de la terapia de movimiento rítmico (TMR) que aplica desde hace años en España dice: “La parte central del tronco encefálico está formado principalmente por una intensa red nerviosa llamada Sistema de Activación Reticular (SAR), este sistema compuesto de neuronas recibe señales desde el sistema visual, auditivo, vestibular, de los músculos, articulaciones y de órganos internos (sentido propioeceptivo) y del sentido táctil, transmitiendo información a la corteza y esto es necesario para mantener la atención.
Y agrega: La carencia constante de señales del sentido vestibular, propioeceptivo y táctil causa problemas de atención y de estado de alerta, que se puede recuperar rápidamente a través de la estimulación de movimientos rítmicos.
El Doctor Blomberg se refiere con movimientos rítmicos a los que realiza el bebé de manera natural, dichos movimientos desarrollan las áreas vestibulares encargadas del equilibrio, la postura y de la información proveniente de los demás sentidos, excepto el olfato, de manera que si no hay una estimulación suficiente del tronco encefálico proveniente de los sentidos táctil y kinestésico el resultado no solo puede ser un tono muscular bajo sino tampoco podrán desarrollarse ni funcionar adecuadamente los demás sentidos.
De manera que, se recomienda atender primariamente el problema de bajo tono muscular y desorganización postural, antes o al mismo tiempo de realizar cualquier entrenamiento visual, si queremos obtener éxito.
Como prevención, es de vital importancia que se le brinde al niño todas las oportunidades de movimiento en los primeros años de vida, de lo contrario la falta de estimulación puede ocasionar que el bebé desarrolle bajo tono muscular y por consecuencia retraso motor y/o desorganización postural, lo cual llevará a menor estimulación del sentido vestibular y kinéstesico produciendo un círculo vicioso.
Los niños con tono muscular débil les será difícil continuar sin dificultad todas las etapas motoras posteriores, incluyendo la oculomotoras, que aunque se pueden trabajar y recuperar no siempre serán de la calidad que los realizados en el tiempo biológico adecuado.


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