Historias de Miopes


En el libro “Historias de Miopes” cuyas autoras (españolas) Sara Gutiérrez cirujana oftalmóloga y una periodista Eva Orúe, narran de modo documentado y ameno la influencia de la miopía en la vida y obra de personajes cortos de vista como Quevedo, Unamuno, Umbral y otros muchos que trataban de disimular su condición con miradas de seducción que hicieron las delicias de los espectadores como Greta Garbo, María Callas, Cary Grant, Marilyn Monroe, las autoras afirman que sienten decepcionarnos, ya que esos ojos magnéticos y entornados obedecen a una necesidad fisiológica de protegerse de la luz y formar con los párpados un rendija que aumente la profundidad del campo visual.

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Narra también “Historias de Miopes” que con frecuencia se dice que los miopes son despistados, tímidos y se les ha atribuido una inteligencia superior; durante mucho tiempo los especialistas han intentado (y siguen en ello) determinar si esto es cierto, pero no ha sido posible para desilusión de muchos que somos miopes.

Existen muchos mitos acerca de la miopía, este es uno de ellos, no es que los miopes sean más inteligentes, quizá más cultos, ya que los miopes son más propensos a la lectura o actividades pasivas, lo que tampoco significa que los grandes lectores se vuelvan miopes, mas que causa es efecto.

Es por esto que en el grupo de los intelectuales encontraremos siempre más miopes que hipermétropes. Entre los poetas y escritores abundan también los miopes, como ejemplos mencionaremos a Goethe, Milton, Keats, Shelley, Séller, Hesse (Todos ellos dedicados a las letras). Entre los científicos los miopes siempre han abundado, algunos de ellos son: Koch, Ehrlich, Max Planck, Fiszcher, Ziegler.

Algunos líderes importantes, sin embargo, fueron hipermétropes, como los Borgia, Hinderburg y Martín Lutero.

También, durante diferentes pruebas para evaluar el aprovechamiento escolar en niños, se encuentra un menor rendimiento en aquellos que tienen hipermetropía, pero tampoco es indicativo que los miopes sean más inteligentes, sino teóricamente, los hipermétropes tienen dificultad para la visión de cerca y a los miopes se les facilita, ya que tienen un punto focal mucho más cercano y cómodo.

Aunque no existe constancia de quien fue el primer miope, existen evidencias de que entre los hombres de las cavernas ya existían, pero lo que es un hecho, es que la tasa de cortos de vista ha aumentado en proporciones pandémicas en todo el mundo y es más común en personas que viven en zonas urbanas.

Hoy en día, uno de los países mas afectados son los asiáticos como Singapur, Hong Kong y Taiwán, cerca del 80% de los jóvenes y adultos son miopes, comparados con solo el 25% de hace décadas.

La proporción es menor en los países occidentales, entre el 30% y 50%, aunque también aquí va en aumento ¿A que se debe este fenómeno?

Para averiguar la prevalencia extraordinariamente alta de miopía en Asia compararon dos grupos de niños de 6-7 años, uno en Singapur y el otro en Australia, el equipo sólo investigó niños de etnia china, para descartar diferencias genéticas entre razas <como explicación de las tasas más altas de miopía que se dan en estos países>.

El resultado? Los niños en Sydney que pasaban casi 14 horas a la semana en la intemperie, sólo el 3% desarrollaba miopía, en contraste los niños de Singapur pasaban solo 3 horas fuera el 30% se volvió miope

Se ha dicho mucho que factores ambientales como la restricción de movimiento, la lectura, la falta de exposición al aire libre, pueden aumentar el riesgo para desarrollar miopía, esto es cierto, pero definitivamente no podemos hacer de un lado la genética, investigaciones en el reino Unido han identificado 24 genes que causan miopía, por lo tanto se sabe que hay un factor hereditario que predispone a la miopía ya que suele darse en muchas familias y está comprobado que los portadores de estos genes tienen un riesgo diez veces mayor de desarrollarla.

Durante el desarrollo visual en la infancia y adolescencia, el ojo crece, pero en los miopes crece demasiado y se alarga de tal manera que la luz que entra en el ojo se enfoca delante de la retina en lugar de directamente sobre ella, esto da como resultado la percepción de una imagen borrosa.

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Ojo normal La luz se enfoca correctamente en el centro de la retina. En los ojos de algunas personas, la luz de la visión periférica se enfoca detrás de la retina, lo que causa una imagen ligeramente larga de vista en esta región. Ojo con miopía Para compensarlo, el globo ocular se alarga, a costa de la visión central. La luz que cae en la fóvea ahora se centra antes de que alcance la retina, de modo que resulta que el ojo es corto de vista.

Según esto, los niños no son muy buenos “acomodando” para enfocar claramente los objetos cercanos, como la letra pequeña, por lo que el globo ocular se alarga para compensar, lo que mejora la visión de cerca a expensas de la de lejos.

Pero ¿A qué se debe que unos la desarrollen y otros no?

Dentro de la salud visual, muchas cuestiones y causas referidas a la aparición y progresión de la miopía siguen sin resolver. Probablemente existen muchas razones, y como dice Steve Gallop, OD. En el l ibro “Control de la Miopía”:

<Si no desarrollamos contextos adecuados para obtener las respuestas a estas preguntas, nuestro conocimiento de la situación global puede ser incompleta e incluso perjudicial>

Este tema lo traigo a colación, aclarando que de ninguna manera mi intención es invadir el trabajo que le corresponde a los Optometristas, la idea surgió ya que recientemente me encontré a una conocida de hace muchos años y me comentó que una de sus hijas que había estudiado en USA le habían eliminado la miopía mediante Terapia Visual y me preguntaba que si yo podría hacer lo mismo con otra de sus hijas.

Considero que como terapeutas visuales debemos conocer los diferentes criterios y causas sobre determinado problema visual para tener respuestas que no aplican para todos los casos.

En primer lugar, existen múltiples causas y tipos de miopía, cerca del 20% es de origen genético y ocurre en etapas muy tempranas de la vida, muchos otros desarrolla una “miopía” o “pseudomiopía” que parcial o totalmente es resultado de una ineficiencia funcional de la visión o un mal uso de ella y se presenta en diferentes etapas; en algunos casos en niños en edad escolar entre los 9 y 13 años, en otros, al inicio o al final de la adolescencia o en la edad adulta de más de 25 años de edad cuando aumentan las demandas de visión próxima.

En todos ellos el primer síntoma detectado es la borrosidad de lejos, sin embargo, un alto porcentaje de estos casos el problema inicia por disfunciones binoculares o acomodativas que bien pueden ser causados por el excesivo trabajo de cerca y que pueden ser pasajeros o transitorios pero si no se diagnostican y tratan adecuadamente sí pueden desencadenar en miopía.

“Son este tipo de casos, a los que las personas se refieren que les eliminaron la miopía”

En los últimos meses ha salido al mercado un libro “Cómo me curé de la miopía” de David de Angelis, (por cierto no es una enfermedad) que lo ha convertido en un betseller, en donde asegura mediante un sistema novedoso corregir la miopía sin necesidad de anteojos, lentes de contacto ni cirugía.

En este libro, De Angelis, menciona que la capacidad refractiva del ojo, estimulada oportunamente mediante los ejercicios propuestos en su libro, permiten una potenciación del enfoque, ya que según estudios científicos realizados durante los últimos 50 años se ha encontrado al “estrés visual” como causa principal que genera el desarrollo de la miopía debido a una hiper-acomodación.

Volvemos a lo mismo, la eliminación de la miopía es un mito más, incluso dentro del aspecto conductista del cuidado de la visión han abusado al referir esto, existen medidas que pueden “prevenir”, “controlar” o “frenar” su desarrollo, tomando en cuenta medidas de higiene visual como distancia de trabajo, ergonomía, iluminación, tomar descansos periódicos durante el trabajo cercano, lentes de contacto, ejercicios de acomodación y función binocular; “otros casos” se ven favorecidos (entre ellos mi hijo, miope de nacimiento cuyo defecto no ha aumentado desde que tenía 7 años) mediante el uso de lentes positivos o bifocales que tienen una graduación positiva en la mitad inferior de la lente para ayudar a enfocar objetos cercanos, cuyo valor radica en alejar el trabajo cercano, favoreciendo el sistema de acomodación o enfoque, pero de esto a eliminarla hay una gran diferencia.

Aún así, una investigación publicada en la revista Investigative Opthalmology and Visual Sciense donde se aplicaron lentes bifocales a 469 niños entre 6 y 11 años, no todos recibieron los beneficios de estos lentes.  Señala que somos mucho más conscientes de una imagen borrosa en el centro de la retina que en la periferia, y encontraron que si emborronaban la visión periférica en unos monos, ellos también se volvían miopes, esto está respaldado por otros estudios que han demostrado que las personas son más propensas a volverse miopes si su visión periférica es larga de vista, es decir, cuando se enfoca detrás de la retina, y parece que el globo ocular se alarga para compensar este error, es por lo que las lentes para corregir la miopía, que tienden a hipocorregir la periferia del ojo, a veces agravan el problema.

La eliminación de la miopía no es cosa sencilla, hay una gran cantidad de esfuerzos dedicados a ello, desde medicamentos (atropina y pirenzepina), nutrición, cirugía, terapia visual, sin embargo si existiera un “remedio” que eliminara un defecto tan extendido en el mundo, todo mundo lo sabría.

Los que somos miopes de nacimiento, el error refractivo aunque se compensa con lentes o se “corrige” con cirugía, aún así el ojo sigue siendo más largo y la retina más delgada, lo que a la larga puede conducir a desprendimientos de retina o glaucoma.

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Recuerdo una anécdota de mi hijo cuando tenía 7-8 años, en cierta ocasión contestó el teléfono y colgó, le pregunté que quien era y me dijo: “Era mi tía”, y le pregunté: ¿Y que quería? Pues no sé, es que se le oía algo borrosa.

“El que es miope, es miope” ni duda cabe.


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