Los niños inteligentes con Dificultades de Aprendizaje, generalmente presentan carencia o deficientes habilidades necesarias para el aprendizaje ya sea de índole neurológico, de desarrollo generalizado o funcional-ambiental, en donde la etiología puede ser la misma pero el tratamiento debe ser diferente, por lo que en algunos casos encontrar la solución o el tratamiento adecuado no es cosa sencilla.
Lo más importante para detectar las dificultades de aprendizaje que manifiesta un niño es hacer un buen diagnóstico, esto es fundamental para resolver la problemática, de lo contrario, estaremos atendiendo síntomas y no causas con la consecuente pérdida de tiempo, esfuerzo y con escasos o parciales resultados.
En la evaluación de un niño con dificultades de aprendizaje, si bien, la historia clínica nos proporciona información relevante que indica si el niño ha cursado con trastornos o deficiencias en el desarrollo desde pequeño, así como las pruebas de evaluación son necesarias para uniformar criterios y proporcionarnos una idea de las deficiencias del niño o para confirmar un diagnóstico, la observación siempre será el punto clave para el diagnóstico acertado.
Sin embargo, la observación sin conocimientos no sirve de mucho y nos impedirá evaluar y diagnosticar adecuadamente, ya lo dijo Luis Pasteur “La observación sólo favorece a las mentes preparadas”. No podemos observar lo que no sabemos, las observaciones que hagamos dependerán de los conocimientos básicos que se deben tener sobre “cómo aprendemos”, de lo contrario es como tratar de arreglar un auto sin saber cómo funciona.
De manera que el diagnóstico es sumamente importante y es el punto de partida, ya que predice que intervención requiere el niño, dependiendo de las habilidades que se encuentran reducidas y que pueden incrementarse mediante la estimulación adecuada.
Muchos padres preguntan sobre determinados tratamientos o terapias, y existen opiniones encontradas en cuanto a los beneficios, considero que la mayoría de ellos pueden ser efectivos siempre y cuando sea la que necesita el niño, ya que en cada uno de ellos existen áreas de atención específica, requiriendo muchas veces de una intervención interdisciplinaria, y aunque los conocimientos tienden a la especialización y es necesaria, ya que “no podemos ser aprendiz de todo y oficial de nada”, con el exceso de especialización, corremos el riesgo de no “ver” a la persona de manera integral.
Esto lo vemos en el ámbito de la medicina, antes sólo existía el médico general, mi padre fue uno de ellos, y sus diagnósticos eran sumamente acertados, ahora, esta fragmentación tiene en ocasiones efectos negativos, ya que muchas áreas de conexión para un funcionamiento integral se quedan sin atención y por lo tanto, muchos problemas sin resolver.
Algo que hace diferente a la terapia Visocognitiva es precisamente que atendemos al niño de manera holística, la terapia visual es más bien una terapia de integración sensorial, ya que ayuda al niño a utilizar no sólo la visión sino todos sus sentidos de manera armónica y equilibrada.
“La falta de integración sensorial es la causa de muchas de las dificultades de aprendizaje”.
Esto no significa que la terapia Visual sea la panacea, aún dentro del dominio de la visión, las dificultades de aprendizaje son muy variadas, por lo que intentar resolver todos los problemas de aprendizaje como un solo grupo de desórdenes, no es posible, de manera que la atención de estos niños será más efectiva cuando hagamos un buen diagnóstico basado principalmente en las observaciones y conocimientos de la naturaleza del problema para saber detectar los tratamientos o acciones que atiendan adecuadamente a cada niño en particular.
Si queremos realmente que la Terapia Visual sea efectiva y aceptada como un tratamiento alternativo para la solución de muchas dificultades de aprendizaje, necesitamos conocimientos de como funciona el cerebro para un aprendizaje efectivo, sobre la conexión de los ojos con el cerebro y el cuerpo entero, de lo contrario, la terapia visual se reduce únicamente a mover ojos o a hacer ejercicios de coordinación binocular, necesarios sin duda, para mejorar el rendimiento académico, deportivo, laboral o rehabilitación visual, pero no suficientes para la solución de muchos de los problemas de aprendizaje.
La Terapia Visual es una excelente ayuda para los niños con dificultades de aprendizaje, de lo contrario, yo no la estaría ejerciendo, si no disfrutara los resultados, pero sólo tendremos éxito si contamos con los suficientes conocimientos para aplicarla correctamente, las terapias o tratamientos cuando arrojan resultados negativos no es porque no funcionen, simplemente, es porque no se ha hecho un diagnóstico adecuado para aplicarlo a determinada función que se desea mejorar.
De lo contrario, estaremos dando bandazos y “haber si es chicle y pega”, perdiendo un tiempo valioso y desacreditando una terapia alternativa sumamente efectiva en la solución de muchos de los problemas de aprendizaje.

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