Sabemos que la mayor cantidad de información que procesa el cerebro ingresa por la vía visual, la visión ocupa mas de la mitad de los recursos de nuestro cerebro, existen 306 circuitos visuales interrelacionados, involucrando 47 partes diferentes del cerebro, esto significa que cuando trabajamos con los ojos realmente lo hacemos con el cerebro.
Siempre se le ha venido comparando a la función visual como una cámara fotográfica, sin embargo esta analogía solo describe y “parcialmente” la función del ojo, los ojos son solo una parte que conforman La Visión, ésta es un proceso mucho más complejo de lo que creemos y no siempre nos ofrece una representación confiable y precisa del mundo que nos rodea, ya que en realidad, experimentamos nuestro entorno visual dependiendo de cómo el cerebro comprende, procesa y retiene o almacena la información que es captada por la vista, “No vemos con los ojos, vemos con el cerebro”, ver es un proceso intelectual, y por lo tanto, sujeto a aprendizaje y desarrollo.
Por esta importante razón merece especial atención el desarrollo de la visión, el cuál no implica solo una buena agudeza visual, sino que requiere considerar todas aquéllas habilidades que conforman la visión y como las integra con otra información sensorial que están íntimamente ligadas en el proceso de aprendizaje.
En el desarrollo integral del niño, la organización e integración sensorial procede desde lo mas simple a estructuras mas complejas, dentro de esta integración existe un orden jerárquico, en donde la visión tiene un desarrollo tardío con respecto a los demás sentidos, esta tardanza tiene su recompensa ya que la coloca como el sentido dominante e integrador de los demás canales sensoriales y una manera de demostrar el carácter dominante y la supremacía de la visión es midiendo sus efectos en el aprendizaje, en la atención y en la memoria.
“Entre mas visual sea la información recibida, mayores son las probabilidades de que sea reconocida y recordada”.
Sin embargo, pueden existir muchas causas de un desarrollo inadecuado de la apropiada organización jerárquica del sistema sensorial y al menos, en parte, ser el producto de la falla de la dominancia del sistema visual.
Las dificultades de la falta de dominancia del sistema visual, se observan en la dependencia que tiene el niño mayor de 5-6 años de inspeccionar con su mano y explorar el mundo que lo rodea, que traza con su dedo una letra o figura, ya que necesita del reforzamiento táctil para lograr ciertas tareas, pero de no completar esta compleja organización neurológica el problema crecerá en la medida que el aprendizaje sea más sofisticado y complicado.

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