Existe un alto porcentaje de niños que son erróneamente diagnosticados con DDA, cuando en realidad el problema radica en falta de habilidad para atender selectivamente y para sostener la atención visual.
Los niños que presentan dificultad para controlar los movimientos de los ojos y atender selectivamente tienen un componente de déficit de desarrollo del sistema visual.
Los bebés muestran una preferencia por los patrones de alto contraste, objetos que se mueven, brillantes, coloridos, es decir, sus movimientos están generalmente dirigidos a las áreas de mayor estimulación física.
Pero, para cuando el niño ingresa a la primaria y ha logrado un adecuado desarrollo del sistema visual, será capaz de controlar selectivamente los movimientos oculares de manera que, responda al estímulo de interés e importancia de las demandas apropiadas del salón de clases mas que aquellos que son ruidosos o novedosos, el niño que no ha superado estos mecanismos de reflejos primitivos, mostrará dificultad de atención y distracción.

La capacidad que tiene el cerebro para discriminar y seleccionar la información relevante de la que no lo es, tiene sustento en la habilidad del niño para mantener la fijación visual el tiempo razonable que le permita obtener la información necesaria, este proceso es la base de la atención visual.
También habilidades visuales como convergencia y enfoque e integración central-periférica están involucrados en la habilidad para sostener la atención visual en tareas que requieren atención a los detalles y que implican consistencia y sostenimiento del trabajo visual.
Se ha encontrado que los niños con Insuficiencia de Convergencia (IC) (Incapacidad de dirigir ambos ojos al mismo punto de fijación en la página, para que el cerebro pueda fusionar una sola imagen) son tres veces más frecuentes diagnosticados con Déficit de atención con o sin hiperactividad que un niño sin esta insuficiencia, ya que la IC provoca dificultades en la concentración y la atención, cuando realizan sus tareas de punto cercano, como son la lecto-escritura.
Por lo tanto es necesario asegurarse de si el paciente presenta una disfunción oculomotora importante o de insuficiencia de convergencia o es realmente un déficit de atención de tipo neurológico. Es posible encontrar una combinación de ambas, por lo que al mejorar los problemas visuales pueden disminuir o desaparecer algunos síntomas del déficit de atención.
La atención visual puede ser analizada de dos maneras, la que se refiere exclusivamente a los movimientos oculares o habilidades visuales reducidas y a la que puede ser evocada sin la necesidad de mover los ojos, es decir la que se basa en el desarrollo de sustratos neuroanatómicos en donde se procesa la información visual y la atención.
El desarrollo de las vías neuronales para la atención visual se refleja en el comportamiento humano, por lo tanto, es importante detectar tempranamente estas anomalías y proporcionar el tratamiento adecuado ayudando al desarrollo armónico y en el orden en el cual deben adquirirse.
Si se detectan problemas oculomotores, de visión binocular o percepción y análisis visual, se deberá buscar primero una evaluación con un Optometrista del Desarrollo o Funcional, antes que tratar como un caso de etiología mas severa, el diagnóstico acertado le evitará no solo un gasto excesivo sino lo mas importante el sufrimiento y la baja autoestima de su hijo.
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