Dislexia: Trastorno en un Océano de Competencia


Recientemente me he encontrado con diversos artículos publicados en páginas dedicadas a la atención de niños con dificultades de aprendizaje, en donde en reiteradas ocasiones hacen críticas hacia la Optometría Comportamental y la Terapia Visual como tratamiento efectivo en “los problemas de aprendizaje”.

También en España, donde se ha difundido la práctica de la terapia visual, existe controversia sobre su utilidad (en dificultades de aprendizaje), dado que muchos de ellos aplican procedimientos poco ortodoxos (como flores de Bach, imanes, aromaterapia) que definitivamente nada tiene que ver con la terapia visual, por lo que es fácil que su beneficio sea cuestionado.

 En otro artículo leí “Puede que escuche hablar sobre la terapia visual, la cual algunas familias deciden usar. Pero tenga en cuenta que no todos los profesionales opinan que es científicamente válida”.

Siempre han existido especialistas y profesionales que han confrontado sus puntos de vista acerca de los tratamientos e intervenciones interdisciplinarias en niños con dificultades de aprendizaje.

Esto se debe a que la intervención de niños con DA es compleja, dado que existen diversos factores que intervienen en el éxito escolar, inteligencia, adecuado desarrollo físico y mental, desarrollo de habilidades motoras, sensoriales y funciones ejecutivas, así como el componente emocional de motivación intrínseca y ambiente familiar.

Lo cual sugiere que, en algunos casos, tratar de solucionar con una sola terapia o tratamiento específico puede resultar en algunos casos en intentos fallidos.

Lo cual no significa que el tratamiento “no sirva” o no tenga fundamento científico. La dificultad radica en un buen diagnóstico para determinar qué es lo que exactamente necesita el niño para superar sus dificultades y tratar las causas y no los síntomas.

¿El Optometrista trata dificultades de aprendizaje?

Tanto el Oftalmólogo como el Optometrista son de los primeros especialistas con quienes acuden los padres de un niño con dificultades de aprendizaje, con la esperanza que un par de lentes sea la solución a sus problemas, de manera que, ellos forman parte del equipo interdisciplinario que atiende a estos pequeños.

El oftalmólogo es un médico especialista en enfermedades de los ojos, anomalías congénitas o patologías diversas; el Optometrista Comportamental tiene una formación orientada hacia los aspectos “funcionales” de la visión, su desarrollo y eficacia.

El Optometrista Comportamental, “generalmente” NO TRATA directamente las dificultades de aprendizaje, su función es identificar desórdenes visuales existentes y determinar sí un problema visual puede estar relacionado con las dificultades específicas de aprendizaje que manifiesta el niño.

No todos los optometristas comportamentales se encuentran capacitados para el “tratamiento” de niños en sus dificultades de aprendizaje mediante la Terapia Visocognitiva. Para ello requieren de “conocimiento” de la relación que existe entre la función visual incluyendo lo sensorial, motor y perceptual y la habilidad de aprendizaje.

En EUA y en México muchos optometristas comportamentales trabajan la terapia visual y visocognitiva en conjunto con terapeutas de diversas ramas relacionadas con el aprendizaje.

Los neuropsicólogos Afirman que: Mover ojos, trabajar el equilibrio, la motricidad no ayuda a un problema de lectura.

Definitivamente, los desórdenes oculomotores, binoculares y acomodativos no son la causa primaria en las dificultades severas para aprender a leer y escribir, pueden interferir con la eficacia, velocidad y rendimiento en la lectura una vez que la habilidad de decodificación ha sido adquirida afectando un flujo consistente de información, de atención, concentración y por consecuencia, comprensión del significado.

Deficiencias binoculares también dificultan percibir de forma correcta el espacio, la distancia y profundidad, por lo que la visión binocular también resulta importante para la calidad de vida.

Es de extrañar que los neuropsicólogos ignoren que el desarrollo neurológico y el desarrollo visual se dan mediante el movimiento, mediante el movimiento se mieliniza el cuerpo calloso para que la información entre ambos hemisferios sea más rápida y efectiva, mediante el movimiento se coordinan ambos lados del cuerpo, se desarrollan habilidades visomotrices y visoespaciales y se mejora la atención que depende en gran medida de la integración visual-cerebelo-vestibular.

“La coordinación motriz gruesa precede y fundamenta la integración sensorial, que a su vez, condiciona el aprendizaje abstracto, es por esto que, en la Terapia Visual se trabaja en la integración de habilidades en su conjunto”.

Sin embargo, ante la presencia de un niño con dificultades de aprendizaje, las habilidades visuales oculomotoras, binoculares y acomodativas pueden ser solo la punta del icberg de un deficiente o retraso de desarrollo o de una disfunción de “Procesamiento de la Información Visual” que deben ser evaluados.

Vemos con los ojos pero leemos con el cerebro

Cuando hablamos de Procesamiento de la Información Visual, nos referimos cómo el cerebro integra y procesa la información visual con otras modalidades sensoriales, perceptuales y funciones neurocognitivas de memoria y atención.

Cuando trabajamos con los ojos, se trabaja con el cerebro, existen 306 circuitos visuales interrelacionados involucrando 47 áreas del cerebro, muchas de ellas subyacentes a funciones cognitivas de atención, memoria y percepción, procesos complejos distribuidos en el Sistema Nervioso Central. Si esto, no convence de que hay fundamento científico en la terapia visual, entonces, ¿que son las neurociencias?

En el siguiente enlace pueden encontrar más de 50 artículos científicos relacionados con la Optometría Comportamental y la Terapia Visual.

http://www.siodec.org/articuloscientificos

Otro comentario: Prometen que con lentes el niño aprende a leer

Ni las disfunciones binoculares ni las de procesamiento de la información visual se corrigen con “lentes” como muchos consideran y opinan, los lentes se prescriben en “algunos” casos con deficiencias binoculares y acomodativas para facilitar la relación entre acomodación-convergencia relevando el estrés visual causado por las demandas visuales de punto cercano.

Así mismo, los lentes, prismas y filtros son poderosas herramientas utilizadas en la terapia para desarrollar, rehabilitar, mejorar el sistema visual y/o corregir problemas visuales, según sea el caso, enfatizan la figura o el fondo, relajan o estimulan la acomodación, los prismas afectan la percepción espacial, la postura y desarrollan reservas de fusión e integran la relación del sistema visual central-periférico (Magnocelular-Parvocelular), que son dos vías visuales importantes para el reconocimiento de palabras conocidas y desconocidas.

¿Problema de Dislexia o Procesamiento de la Información Visual?

Definitivamente, la “Dislexia” no concierne a un problema visual, ya que “hasta hoy”, es considerada como un “trastorno” específico del componente fonológico del lenguaje, con marcada base genética.

 

autismo

 

Aprender a leer y escribir es un proceso impresionantemente complejo, se requiere de la integración de una variedad de regiones diferentes alojadas en muchas áreas del cerebro, dos de las más importantes son las áreas de lenguaje del lóbulo temporal izquierdo y del lóbulo occipital en donde se encuentran las áreas visuales.

De igual importancia son las estructuras y vías que conectan estas dos áreas que permiten que el lenguaje y la visión se comuniquen con libertad y rapidez. Sin embargo, existe enorme desconocimiento en la mayor parte de los “especialistas” que tratan la dislexia acerca de la importancia e implicación de la visión en el aprendizaje de la lecto-escritura.

El hecho de que un niño lea más despacio que el lector promedio para su edad, invierta letras o números, que confunda letras o palabras similares, que no lea de golpe una palabra ya conocida, tenga mala ortografía, letra irregular o problemas para recordar información visual, no son causa de un trastorno de lenguaje sino de un problema eminentemente visual.

Es muy común que un niño “disléxico” presente también déficits visuales o de procesamiento de la información visual, de manera que, ambos problemas deben ser tratados, ya que sí la fonética y el reconocimiento visual son deficientes, el niño no tendrá ningún un mecanismo para decodificar efectivamente.

Aunque los problemas de fonética requieren atención especializada y no optométrica, el tratamiento en déficits visuales y de procesamiento de la información visual permite un reconocimiento, memoria y atención visual adecuada y ahí radica su valor.

La dislexia, así como el Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) son “trastornos” que no tienen “cura”, se podrán superar muchas dificultades, así como establecer estrategias para compensar su dificultad con un tratamiento adecuado, pero muchas otras pueden persistir aun cuando el disléxico haya aprendido a leer y escribir o el niño con TDAH consiga mejorar los períodos de atención.

La lectura del disléxico siempre será mecánica y no automática, difícilmente alcanzará a leer con fluidez, dado que la fluidez, como dice Maryanne Wolf en su libro “Cómo aprendemos a leer. Historia y ciencia del cerebro y la Lectura”: “Tiene que ver con la capacidad de utilizar el conocimiento que se tiene sobre el significado de la palabra y sus combinaciones para comprender e incluso predecir o corregir la información, esto significa un buen manejo del lenguaje”.

 No es ético ni profesional descalificar “sin conocimiento” el valor de un tratamiento, conocer las diferencias es sano y debemos fomentar la crítica constructiva, sobre todo por el beneficio de los niños, una comprensión acerca de la visión y como interactúa con otros sistemas favorece el intercambio entre las distintas disciplinas que se interesan en las dificultades de aprendizaje que presentan los niños.

Degradar a otros profesionales, terapias o tratamientos, para realzar las virtudes propias es un acto de profunda negación. Recordemos que «Grande es aquel que para brillar, no necesita apagar la luz de los demás».

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