Etapa Lógica Formal (12-16 años)


Al ingresar a la secundaria el alumno comienza la etapa de operaciones formales, este periodo va desde los 12 a los 16 años, inicia la etapa del pensamiento deductivo-inductivo, en otras palabras su pensamiento es más avanzado, basado en el conocimiento concreto observado (experiencias reales) y utiliza el razonamiento lógico para buscar soluciones a problemas y derivar sus conclusiones.

En esta etapa se espera que el alumno integre los conocimientos y experiencias anteriores, que los utilice para asimilar y expresar conceptos tanto oralmente como por escrito a niveles cada vez más y más abstractos, durante este periodo la mayoría de los niños establecen los fundamentos de gran parte de su aprendizaje futuro, de manera que quien no domina estos conceptos aún es tiempo de recibir ayuda de lo contrario se

quedará rezagado siendo quizá una de las causas principales de deserción escolar.

 

Por esto es muy importante que hayan sido cubiertas y bien trabajadas las primeras etapas de desarrollo, ya que a esta edad el alumno que ha venido arrastrando dificultades se complica por la adolescencia que inicia, se podría decir que es la etapa más complicada y difícil debido a varios cambios tanto físicos cómo psicológicos, es una fase de transición de la niñez a la adultez, que dura más o menos 7 años.

 

Sí se han de presentar problemas, generalmente serán al inicio del segundo año de secundaria, cuando gran parte de las novedades de esta nueva etapa han desaparecido y los maestros les exigen cada vez más una vez pasado el periodo de adaptación.

 

De manera que hacia los 13 años aproximadamente, se puede observar si el niño cuenta con la capacidad y los niveles requeridos para poder avanzar a niveles superiores, por lo que será necesario atender a los niños que evidencian problemas específicos de aprendizaje; ahora, es un tanto raro que el progreso sea eficaz de principio a fin, tampoco significa que sobresaldrán en todo, habrá algunas materias en las que se reflejarán tanto mayor capacidad como mayor entusiasmo.

 

Al mismo tiempo que debe demostrar que ha dominado las herramientas básicas como la lectura de comprensión, escribir correctamente sus impresiones y hacer cálculos, así como los hábitos para el aprendizaje se hayan establecido consistentemente; es muy importante observar el nivel de razonamiento en que se encuentra, es decir cómo plantea los problemas y sí los resuelve objetivamente o inadecuadamente, “esto es el fundamento del aprendizaje avanzado”.

Los adolescentes pasan por una etapa especialmente difícil para la concentración, su prioridad es la socialización y la diversión y los intereses académicos se reducen considerablemente, por lo que se necesitará de comprensión, (muuuucha paciencia), reforzamiento positivo, ya que los regaños suponen un fracaso rotundo, todo lo que los padres corrigen les fastidia, de manera que demasiada presión e insistencia será contraproducente, habrá que regresar como cuando son pequeños, ya que en esta edad es difícil que ellos tomen la iniciativa, no se trata de estar sobre de ellos todo el tiempo, pero será necesario revisar el avance y calidad de su trabajo, lo mas difícil es guardar un término medio entre el tiempo de estudio y el disfrute del tiempo libre, evite imponer castigos o gratificaciones, lo mejor es hacerlos padecer las consecuencias. ¿¿Fácil verdad??

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La concentración tiene diferentes significados en diferentes edades, igualmente se requieren técnicas diferentes para lograrla, la concentración es, según la definió Webster “la orientación de la atención” hacia algo; especialmente en esta etapa, es muy recomendable que los padres reconozcan el estilo de aprendizaje específico de cada uno de sus hijos para ahorrar tiempo y energía, por ejemplo, el kinéstesico aprende moviéndose, así es que no le exija que permanezca sentado y quieto todo el tiempo, al visual y al auditivo es necesario proporcionarles un lugar alejado del ruido y la televisión.

 

Es necesario propiciar pequeños periodos de descanso (5-10 minutos) por cada 40 minutos de estudio; los padres piensan que son distracciones y que está perdiendo el tiempo, estos son necesarios y son una parte importante en el proceso de aprendizaje, ya que ayudan a organizar y evocar el material aprendido, el relajamiento es un factor clave para la memorización y el movimiento físico ayuda a que el cuerpo y la mente puedan funcionar a su máxima expresión.

 

Investigaciones demuestran un índice de disminución de la lectura cada vez mayor, es dramático la cantidad de niños y adolescentes que no leen absolutamente nada por propia iniciativa, generalmente en las escuelas insisten en lecturas de alto contenido intelectual y difíciles de digerir y lo único que se logra es dar en el traste con el poco interés que muestran hacia la lectura.

 

A la edad de 14-15 años leer libros se vuelve menos frecuente sin embargo es conveniente propiciar lecturas breves que sean de su interés como fútbol, coches, artes marciales y muchos se interesan por las historietas; cuando los jóvenes no leen se debe mucho a que no obtienen nada divertido de ello, lo que sea, pero que lean, a esa edad mi lectura preferida eran los cuentos de Memín Pinguin; ya imagino lo que mis pobres padres pensaban acerca de los exquisitos gustos literarios de su hija.

 

Varios factores son los que están privando a los niños del interés por la lectura, como los videojuegos, la televisión y el internet, pero otro y muy importante, es el lector deficiente, para él la lectura supone un arduo trabajo por lo que le resulta imposible la satisfacción y la diversión que se obtiene, de manera que es necesario asegurarse de que cuenta con las habilidades básicas para la lectura.

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Por esto, este es otro periodo en donde la evaluación de la visión es muy importante, ya que a menudo aproximadamente hacia los trece o catorce años inicia o empeora la tendencia a la miopía, en muchos casos se debe a que casi todos estudian en pésimas condiciones de higiene visual, las malas posturas son muy comunes en esta etapa, pareciera que es moda y lo hacen por imitación (a excepción de aquellos que sufren un problema), aunque también la causa puede ser alguna disfunción binocular que hace que muchos niños inclinen o acerquen excesivamente la cabeza al papel y adopten posturas incorrectas, por lo tanto, en este momento la evaluación de la visión por un Optometrista Comportamental es especialmente necesaria para que reciba la atención o ayuda adecuada ya que a menos que el problema visual sea muy obvio, es difícil que el niño por más inteligente que sea perciba que tiene algún problema visual.

 

Entre paréntesis, un libro recomendado no solo para los adolescentes sino para todo padre de adolescentes es “Ética para Amador” del escritor y filósofo español Fernando Savater, en el que con amor e inteligencia y de manera divertida le explica a su hijo adolescente, de nombre Amador, en que consiste la ética, exponiendo varias razones que ayudarán a los jóvenes a cursar la vida con una noción clara de los valores irrenunciables.

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Un psiquiatra en el decenio de 1930, describió la adolescencia en términos de Alicia en el País de las Maravillas, como un periodo del desarrollo en el cual “Normalmente las anormalidades suceden con tanta frecuencia que es anormal que todo pase normalmente”.

 

Así es que, cualquier cosa que haya escuchado acerca de lo que significa tener un hij@ adolescente es absolutamente cierto, un padre me decía con tristeza: “Los adolescentes deberían estar prohibidos”.

 

Sin embargo, los diversos problemas que se puedan presentar en esta etapa son una cuestión selectiva, a partir de su propia experiencia algunos padres pueden considerar verdaderamente menores los problemas comparados con los que les pueden pasar a otros, a partir de los 13-14 años en adelante el niño tiene muchos más puntos de contacto con la sociedad y con influencias muy diferentes de las que se le han inculcado, los medios de comunicación y electrónicos a los que ahora son expuestos nos han complicado la tarea y es difícil que lo entendamos los adultos que no sufrimos la misma evolución.

 

Cómo dice Germán Dehesa:

 

“Los hijos son como los aguacates, algunos salen buenos y otros no y no sabemos ni porqué”.

 

Hay niños que poseen una motivación intrínseca innata, sienten el deseo del logro académico por si mismos, tienen un sentido interno de excelencia independientemente de las gratificaciones o sanciones, es guiado por el orgullo de hacer las cosas bien, y a pesar de que tengan deficiencias o dificultades muestran una actitud de persistencia o perseverancia que los salva; otros, por el contrario, necesitan continuamente de apoyo, reforzamientos y ayuda y su aprendizaje está condicionado por factores externos que repercuten en su aprendizaje; dice Kurt Lewin que “La conducta es la función derivada de la persona y del medio”, por lo que la influencia del ambiente cultural, paterno y familiar juegan un papel predominante que favorece o entorpece su actitud hacia el estudio.

 

No recuerdo donde leí quien dijo que, en esta etapa es mucho mejor para un adolescente que se le permita disfrutar de estos años de su vida en vez de ayudarle a obtener un gran número de habilidades ya que la mayor parte de las lagunas académicas pueden ser salvadas más adelante; sin embargo, una parte muy importante para prevenir problemas graves es una buena “autoestima” y el éxito escolar es una buena oportunidad de desarrollar una personalidad segura, y lo menos que podemos hacer es ayudar a un niño a superar sus dificultades escolares, ya que en este momento sí un adolescente aprende a odiar la escuela y la considera como causa de sus problemas será mucho más difícil revertir esa idea, recordemos que lo que hagamos como padres en esta etapa definirá en gran medida la personalidad adulta, por lo que, aún estamos a tiempo de hacer algo por ellos, después ya será más complicado.


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