La Visión y La Escuela


La visión es nuestra fuente principal de información, mucho de lo que aprendemos, sabemos, comprendemos y recordamos es gracia a la visión y, no solo es predominante en la adquisición de conocimientos, sino también en la mayor parte de nuestras actividades.

Es indispensable para apreciar las distancias cuando manejamos o caminamos, para el sentido de orientación, para la habilidad en los deportes, en las actividades recreativas y de ocio, de manera que, su eficacia es indispensable para un buen rendimiento escolar y calidad de vida.

La parte esencial del completo desarrollo visual se da aproximadamente entre los 6-7 años, en unos niños se puede dar antes y en otros un poco después, según su nivel general de desarrollo y condiciones ambientales propicias para ello.

Existe el concepto generalizado que basta tener una buena agudeza visual para afrontar con éxito la etapa escolar, claro que es necesario “ver bien” para aprender, sin embargo, hay niños que teniendo excelente agudeza visual en los dos ojos, tienen problemas visuales que repercutirán en su aprendizaje.

Esto se debe a que poco se toma en cuenta que aproximadamente el 80% del tiempo escolar y recreativo está dedicado a la visión de cerca, sobre todo en la actualidad en donde el niño vive menos al aire libre, es sometido a la tecnología y al aprendizaje formal de la lecto-escritura antes de haber completado su total desarrollo visual, presentando el riesgo de presentar problemas visuales, cuyo origen no han tenido lugar en el nacimiento y que están ligados a los primeros años del desarrollo del niño.

Afortunadamente no todos los niños presentarán problemas visuales, ya que la mayoría tienen la capacidad de adaptarse visualmente al trabajo excesivo de cerca, sobre todo cuando gozan de un buen desarrollo general que les permite tener consecuentemente un sistema visual equilibrado, pero algunos otros no lo logran, pudiendo llegar a desarrollar adaptaciones como reacción al esfuerzo visual para salvaguardar su eficacia y rendimiento, una de estas adaptaciones , es la miopía; una miopía pequeña no corregida permite, en efecto, ver nítido de cerca sin esfuerzo y, por lo tanto, realizar una actividad como la lectura, durante más tiempo y sin fatiga, aunque comprometiendo la visión nítida de lejos, obligando a usar lentes cada vez de mayor potencia pero que no solucionarán los problemas visuales de cerca.

En los casos en que la miopía no se produzca, pueden presentarse otros problemas binoculares, acomodativos o de (enfoque) que implican igualmente a las vergencias, afectando el alineamiento de los ojos sobre el punto de mirada, al grado de que hay casos de niños que no convergen y, si se prolonga el trabajo de cerca bajo estas condiciones y más allá de ciertos límites, el cerebro poco a poco irá eliminando la imagen del ojo que no alinea, debido a que no recibe estímulos suficientes, hasta llegar a una supresión profunda y desarrollar problemas severos como la ambliopía funcional, afectando seriamente la binocularidad.

Independientemente de la predisposición genética de las características ópticas del ojo que lo pueden llevar a desarrollar miopía, hipermetropía o astigmatismo las cuales se compensan con el uso de lentes, o problemas congénitos graves, que corresponden a otro ámbito; existen muchas otras habilidades visuales suficientemente sólidas que el niño debe alcanzar para facilitar el aprendizaje, como son:

Movimientos oculares coordinados y precisos que le permitan observar el mundo circundante y seguir un objeto en movimiento, fijación estable para percibir las letras y números, movimientos sacádicos para saltar de una palabra a otra y de un renglón al siguiente.

Movimientos de vergencia para alinear simultáneamente los ojos y afinar su enfoque con el fin de mirar con precisión los objetos alejados(divergencia) y volver al paralelismo de los ejes visuales para observar de cerca por tiempo prolongado y sin fatiga (convergencia).

Coordinación ojo-mano e integración visomotriz necesarias para la escritura.

Integración visoespacial y organización lateral para la correcta orientación de símbolos y letras.

Habilidades visuales perceptuales para discriminar pequeñas diferencias en formas, figuras, letras o memorizar la información percibida a través de los ojos.

Esto plantea la necesidad de detectar problemas visuales que están más allá de una buena agudeza visual y determinar qué síntomas se deben observar en el niño que no ha adquirido habilidades visuales y perceptuales suficientemente sólidas y que indican que deben ser desarrolladas o perfeccionadas para afrontar favorablemente las exigencias visuales que implican la lectura, escritura y todas las actividades de alto nivel cognitivo que requieren concentración y atención sostenida.

Los siguientes son síntomas que indican que el niño puede tener un problema visual o perceptual:

Síntomas de Problemas de Eficacia Visual

Visión borrosa, sobre todo después del trabajo visual de punto cercano.

Ojos cansados, lagrimeo, enrojecimiento, frotación o parpadeo excesivo.

Se tapa o cubre un ojo, inclina la cabeza o se acerca en exceso al material de lectura o escritura.

De vez en cuando ve doble.

Es capaz de leer sólo por un corto período de tiempo.

Lectura lenta y con tropiezos, por lo tanto baja comprensión lectora.

Tiene dolor de cabeza al leer.

Mueve la cabeza y no los ojos cuando lee y utiliza su dedo para no perderse de lugar.

Se pierde de lugar, se salta o repite líneas en la lectura.

Evita el trabajo de cerca, sobre todo el que exige precisión visual y no le gusta, como estudiar…..

Dificultad para seguir un objeto en movimiento, por lo tanto es torpe para los deportes.

Se tropieza o tira frecuentemente las cosas.

Baja concentración. Se distrae fácilmente con las tareas escolares y en el salón de clases.

 Síntomas de Problemas Visuales-Perceptuales

Dificultad en la percepción de la forma para reconocer las letras, palabras o formas simples, por lo tanto confunde letras o palabras similares.

Dificultad para aprender los conceptos básicos de matemáticas de tamaño, magnitud y posición.

Mala ortografía

Problemas para visualizar

Dificultad para nombrar la información visual

Dificultad para recordar y/o entender lo que ve.

No distingue pequeñas diferencias, como entre un círculo y un óvalo, un cuadrado o un rectángulo

Síntomas de Problemas Visoespaciales y Visomotrices

Pobre dibujo y caligrafía (Letra irregular, poco legible)

Problemas para separar las palabras cuando escribe

Incapacidad para reproducir las imágenes o figuras

Problemas con ciertos conceptos matemáticos, alinear números en su posición correcta.

Inversión de letras, números o símbolos.

Problemas para escribir de memoria

Falla en la conciencia de derecha/izquierda, por lo tanto invierte letras o números, confunde “b por d” o “p por q”.

Dificultad para orientarse en tiempo y espacio.

Si tu hij@ presenta uno o más síntomas como los mencionados, es muy importante realizar un examinación del desarrollo del sistema visual, sobre todo ahora que inician las clases y evitar así que tu hij@ sea diagnosticado con trastornos más severos y difíciles de tratar o que lo encasillen como “flojo o tonto”, por un problema visual no diagnosticado.

 

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En el ámbito profesional dedicados a la visión, existen tres profesionales para hacer un examen visual del niño pero, con enfoques diferentes.

El oftalmólogo es el especialista que trata las enfermedades o patologías y anomalías congénitas, su enfoque es particularmente estructural, es decir, evalúa las características anatómicas y fisiológicas del ojo, el estado de salud del ojo y de las vías visuales y problemas refractivos. Afortunadamente, ya hay algunos oftalmólogos pediatras que comprenden que no es suficiente ver claro para aprender y que saben cómo la visión interactúa con otros sistemas.

El Optometrista clásico puede determinar la ausencia o presencia de anomalías patológicas que dado el caso, deberá canalizar al Oftalmólogo y también trata los problemas refractivos, mediante prescripción de anteojos y/o lentes de contacto.

Dentro de la Optometría Clásica existe la sub-especialidad de Optometría Comportamental o Funcional, que cómo su nombre lo dice, evalúa los aspectos funcionales de la visión, su desarrollo y su eficacia y proporciona tratamiento mediante actividades que se asocian al desarrollo general y coordinación visual del niño como, la motricidad, coordinación del cuerpo y postura, así como habilidades perceptuales y cognitivas de atención y memoria para afrontar con éxito las exigencias escolares.

Después de todo lo expuesto y a pesar de la importancia del papel de la visión en el aprendizaje, existen muchos otros problemas que puede presentar un niño con dificultades para aprender, pero el tener una mayor comprensión de la visión y de sus posibilidades puede favorecer el conocimiento de los Padres y Profesores así como la cooperación y provechoso intercambio entre las distintas disciplinas que tratan a estos niños, ya que uniendo esfuerzos podremos ayudar a los pequeños a superar sus problemas escolares.

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