Mitos sobre alimentación y TDAH


Se ha mencionado anteriormente, que ayudar a un niño con dificultades de aprendizaje o con algún trastorno que afecte el proceso como el TDAH, es como tratar de armar un rompecabezas, cada niño tiene sus piezas por unir, de manera que lo que resulta efectivo en uno, no lo es para otro.

Se habla mucho sobre la importancia de la alimentación en el tratamiento del TDAH y el papel que juega para ayudar a disminuir síntomas. Sin embargo, aventurarse a eliminar o controlar la ingesta de ciertos alimentos, lejos de ayudar, puede resultar contraproducente, dado que una buena alimentación es de suma importancia en el crecimiento y desarrollo físico y del cerebro de los niños y adolescentes.

El tema no es nuevo, ya desde los años 50’s, los doctores Abram Hoffer y Humphry Osmond utilizaron las megavitaminas (grandes cantidades de vitamina B3, B6 y vitamina C) para tratar los síntomas de TDAH, incluso el premio Nobel Laureate Linus Pauling apoyó esta teoría, dándole el nombre de “psiquiatría ortomolecular” dado que podía proporcionar “un ambiente molecular óptimo para la mente”.

En 1970, El Dr. Allan Cott afirmó que la hiperactividad y los trastornos de discapacidades de aprendizaje también eran el resultado de la falta de vitaminas y minerales (hierro, magnesio y zinc), por lo que, suministrar suplementos nutricionales que contienen vitaminas, minerales y otros elementos, se convirtió en una alternativa cada vez más popular para suplir los medicamentos estimulantes.

Sin embargo, estos tratamientos cayeron en desuso, dado que mientras hubo mejoría de atención en el salón de clases, la mayoría no mostró ningún cambio positivo en el comportamiento, incluso en una cantidad significativa de los niños se observó un aumento negativo. Además de las irregularidades que se encontraron en el funcionamiento del hígado por efectos tóxicos relacionados con la alta ingesta vitamínica. Ningún otro estudio posterior ha proporcionado evidencia que pueda cambiar esta opinión.

Esto no quiere decir que los niños con TDAH no deben tomar ninguna vitamina, solo que en dosis normales, pero una alta ingesta no es de ninguna manera un tratamiento efectivo para TDAH.

Se han propuesto también otros suplementos dietéticos para reemplazar el uso de estimulantes en el tratamiento del TDHA, entre ellos los antioxidantes, como el pycnogenol, un antioxidante derivado de la corteza del pino; la melatonina, otro antioxidante conocido por tratar los trastornos del ciclo de sueño en ciertos niños; el extracto de gingko biloba, se utiliza con frecuencia en Europa para tratar los trastornos de la memoria; algunas hierbas como (la manzanilla, valeriana, toronjil, kava, lúpulo y pasiflora) y entre otros los nootrópicos como el deanol, lecitina, la fosfatidilserina y muy especialmente una sustancia denominada piracetam, como estimulante cognitivo en niños no solo con TDAH sino con Síndrome de Down y dislexia.

Aunque un estudio mostró una mejora en la capacidad y comprensión de lectura entre los niños y en ciertos comportamientos tipo TDAH en quienes toman suplementos que contienen piracetam, ya que se considera que ayuda a la transmisión de las mismas sustancias químicas del cerebro influenciadas por medicamentos estimulantes como la dopamina y noradrenalina; los efectos positivos reportados sobre estos antioxidantes y hierbas como tratamientos para los síntomas principales de TDAH únicamente han sido anecdóticos hasta ahora y no existen suficientes evidencias científicas para respaldar su uso.

Qué hay respecto al Omega-3?

Es posible que tanto las personas que llevan una dieta estricta así cómo los niños con TDHA que les han eliminado varios alimentos en su dieta, tengan bajos niveles de ciertos ácidos grasos y en un estudio con casi 100 niños que tenían niveles bajos de Omega-3, éstos presentaban más problemas de aprendizaje, visuales, de alergias y de comportamiento que en niños con niveles normales.

Los ácidos grasos como el omega-6 y en especial el omega-3 se concentran más en el cerebro y en la retina, de manera que desempeñan un papel vital en las funciones cerebrales y nerviosas, también son determinantes para el adecuado funcionamiento del sistema inmunológico.

Aunque son necesarias más investigaciones, se ha comprobado que el DHA (ácido docosahexaenoico) tiene un efecto beneficioso en la estructura de la membrana celular y contribuye al crecimiento y desarrollo normal, por lo que, en la actualidad, consumir alimentos altos en ácidos grasos en Omega-3 ha sido recomendado ya que muchos niños han mejorado síntomas del comportamiento.

Y las dietas?

Mito : No existe evidencia científica sólida que muestre que existe una relación estrictamente directa entre el tipo de dieta y el TDAH.

A mediados de los años 70’s cobró popularidad como tratamiento para el TDAH, la famosa dieta del Dr. Feingold, alergólogo practicante, mediante la hipótesis de que ciertas sustancias como los aditivos, colorantes, saborizantes, conservadores, sustancias denominadas salicilatos (contenidas en muchas frutas y vegetales), la levadura, el gluten y por supuesto el azúcar ocasionaban hiperactividad y discapacidades de aprendizaje en muchos niños.

En su libro, “Por qué su hijo es hiperactivo”, el Dr. Feingold afirmó que cuando a estos niños se les proporcionó una “dieta de eliminación” que omitió estas sustancias, la mitad de ellos mostró una mejora dramática en el comportamiento. Cuando se volvieron a introducir los elementos en la dieta de los niños, los síntomas regresaron.

La mayoría de estudios controlados posteriores no aceptan que la eliminación de estas sustancias ocasione mejores resultados para los niños con TDAH. Aproximadamente, solo el 2% de niños con TDAH con la dieta de Feingold han mostrado mejoría consistente en el comportamiento cuando se eliminaron estas sustancias.

Desde la dieta del Dr. Feingold, han surgido varios estudios más sofisticados y confiables, que han demostrado mejoras en el comportamiento al eliminar ciertos alimentos sobre todo en niños que padecen alergias alimenticias implicadas con ciertos productos como la leche entera, las nueces, el trigo, la soya, el gluten, pescado y los aditivos.

Uno de estos estudios a mediados de los 80’s, el Dr. William Crook, pediatra y alergólogo, popularizó la teoría de que la hiperactividad, la irritabilidad y los problemas de aprendizaje en niños podía ser ocasionada por una infección crónica por cándida (levadura).

La realidad detrás de esto es que las alergias no son imputables al TDAH, es decir, las pueden presentar también niños que no tienen dicho trastorno y que presentan incluso alergias no solo a ciertos alimentos sino sensibilidad a sustancias en el ambiente como el polen, el polvo, el aire, el pasto, el moho, así como a sustancias químicas como plásticos, pinturas, insecticidas, que se relacionan con el comportamiento y la salud de los niños. También es muy común que tengan un historial familiar de sensibilidad alimenticia o migrañas.

Lo que pasa es que las alergias en general, afectan la calidad de vida de cualquier persona, muchos problemas de atención o aprendizaje pueden acentuarse debido a las reacciones alérgicas, ya que las alergias inflaman los tejidos, incluyendo los del cerebro, afectando la química cerebral y ocasionando problemas de atención y concentración, problemas en el sueño por deficiencias respiratorias, debilitan el sistema inmunológico, con los consecuentes síntomas de cansancio e irritabilidad, pero nada tiene que ver con el TDAH.

Por lo que la eliminación de algunas sustancias que causan alergias a niños que no tienen TDAH, puede mejorar e influenciar en la calidad del sueño, atención y estado de ánimo, pero a los niños que sí tienen TDAH y no tienen alergias, no es el tratamiento adecuado y esto podría estar reemplazando tratamientos más efectivos para aminorar síntomas de TDAH.

El Azúcar y el TDAH

Es un hecho, que la mayoría de las personas se sienten atraídos por los alimentos azucarados, además de su sabor agradable, la glucosa es el principal combustible para nuestro cerebro, por lo que comer un poco de azúcar no es malo, pero cuando pasa a convertirse en parte importante de tu dieta, estás en problemas y no por el exceso de calorías, sino porque el azúcar resulta adictivo para nuestro cerebro, reaccionando de forma diferente a los impulsos.

Getting caught

La opinión más extendida en la actualidad, es que el TDAH surge de un desequilibrio en los neurotransmisores, específicamente en menor número de receptores de dopamina, por lo que las señales de dopamina se envían más débiles entre las células.

Se sabe que la dopamina tiene una función central en la conducta de búsqueda de recompensa, e investigaciones llevadas a cabo en el 2013 en la Universidad de Connecticut descubrieron que los productos ricos en azúcar y grasa aumentan el nivel de dopamina, de la misma manera en que lo hacen el tabaco, el alcohol y la cocaína.

Los niños con TDAH al tener menos receptores de dopamina, hace que al recibir las señales, éstas sean más débiles y para sentirse bien necesitan consumir más y más dulces, esto crea un círculo vicioso que hará que  sientan ansiedad si no tienen algo dulce que comer. Esto ha contribuido a la creencia de que el consumo de azúcar y dulces aumenta la hiperactividad.

Otro problema es que los niños con TDAH también muestran un comportamiento compulsivo, generalmente se «olvidan de hacer la comida o se dan atracones; por lo que, puede decirse que su alimentación no es regular ni todo lo sana que debería de ser.” El comer en exceso también es un tipo de comportamiento de recompensa, similar a la adicción a las drogas.

Kay Tye del Instituto de Tecnología de Massachusetts o mejor conocido como el MIT, analizaron una vía neuronal entre el hipotálamo lateral y el área tegmental ventral (regiones cerebrales que controlan la alimentación y supuestamente implicadas en conductas relacionadas con la recompensa como comer, tener sexo y la adicción a las drogas).

La diferencia clave entre un comportamiento normal y uno compulsivo radica en equilibrar los circuitos cerebrales implicados en la acción de comer por compulsión y comer de forma normal, cosa que no sucede en los niños con TDAH.

Tye asegura que los circuitos cerebrales evolucionaron para buscar la mayor cantidad energía, principalmente de fuentes azucaradas, cuando hay escasez de alimentos. Aquí surge una pregunta:¿Qué pasa con el niño con TDAH que le eliminas totalmente los alimentos azucarados o carbohidratos?

Tomando en cuenta lo anterior, no se puede negar el hecho, que la reducción de alimentos procesados que contienen colorantes artificiales, conservadores y el uso frecuente de dulces en sustitución de alimentos saludables en general, tiene beneficios para la salud de cualquier persona, principalmente por el riesgo de obesidad, diabetes, caries dental, pero, investigadores han encontrado una y otra vez que una dieta de total restricción del azúcar, no es en todos los casos una herramienta útil para tratar el TDAH, además, dado que el cerebro es sensible a las bajadas de glucosa en sangre durante las tareas mentales intensas, a corto plazo podría afectar diversas funciones cognitivas como la atención, memoria y el aprendizaje, por lo que lo más beneficioso es mantener un adecuado nivel de glucosa en sangre y eso solo se puede conseguir con una alimentación equilibrada.

Fuentes:

ADHD: What Every Parent Needs to Know (Copyright © 2011 American Academy of Pediatrics)
“Desmontando Mitos sobre la alimentación”
II Symposium de Psicología clínica y de la salud con niños y adolescentes “Tratamiento de los problemas de alimentación del niño”

Una respuesta a «Mitos sobre alimentación y TDAH»

  1. Interesante! Muy buen artículo que aclara muchas dudas entre alimentación y el TDAH. Nuestro equipo siempre opta en primer lugar por un cambio en la alimentación y si ello, no da resultado solo en algunos casos concretos y con un buen diagnóstico que incluya su electroencefalograma, optamos por la medicación. Un saludo

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