Generalmente, los niños aprenden de manera natural durante su infancia mediante la información que reciben del medio ambiente a través de sus sentidos, pero aunque el aprendizaje es automático, el niño aprende por sí mismo siempre y cuando se le brinden las oportunidades adecuadas en cada período para lograr un desarrollo intelectual, si no elevado, al menos el necesario.
El cerebro de un bebé es la maravilla más grande del Universo, logra 50% de las habilidades necesarias para la sobrevivencia antes de los 4 años, y según estudios de Benjamín Bloom concluyen que el 33% de las habilidades académicas se logran en los primeros 6 años, de manera que el Aprendizaje inicia en el Hogar y los Padres son los primeros responsables del trabajo consistente e inteligente, de la formación de hábitos, disciplina, y estructura.
Ahí les van 10 puntos, podrá haber más, pero son a mi juicio, los más esenciales para convertir el hogar en la mejor escuela inicial que proporcionarán al niño las herramientas básicas para un adecuado desarrollo intelectual.
1.- Facilite y propicie las oportunidades de movimiento tanto como sea posible, la organización neurológica se desarrolla mediante actividades, permita que el niño aprenda por ensayo/error, el niño aprende haciendo, aprende a gatear, gateando, a hablar, hablando; las actividades al aire libre como los juegos con pelota, saltar la cuerda, trepar, saltar, son útiles no solo para el desarrollo motriz sino para equilibrar las funciones cerebrales, jugar con agua, arena, lodo, además de que lo disfrutan, es una manera de que se diviertan solos.
2.- Los Padres piensan que entre más pronto expongan a sus hijos al aprendizaje formal, obtendrán mejores resultados de mayores, la realidad ha demostrado lo contrario, de manera que, elija una escuela de pre-escolar que no enfatice el aprendizaje de la lectura, escritura y matemáticas abstractas, sino aquéllas que fomenten el movimiento, desarrollo e integración sensorial y oportunidades de juego que desarrollan habilidades de socialización y todas las que son pre-requisito para aprender. Se evitarán muchos dolores de cabeza.
3.- Los padres con el afán de que sus pequeños no “sufran”, se involucran exageradamente y no les permiten un crecimiento autónomo, les hacen y les dan todo, y no les exigen nada, esto según Ángela Marulanda, autora del libro “De la culpa a la calma”, los convierte en buenos para nada, en seres débiles, que se traumatizan y frustran por todo y son proclives a la depresión porque se han acostumbrado a recibir y obtener todo sin el propio y mínimo esfuerzo. Es conveniente que los padres permitan al niño que realice todas las funciones que pueda hacer, aunque sea con esfuerzo, he visto que los padres les amarran las agujetas o les ponen y abrochan el cierre de la chamarra a niños de 5-6 años; cuando es una actividad que pueden hacer perfectamente, permita a su hijo que ayude en la medida de sus posibilidades en las tareas del hogar, que recoja su ropa y juguetes, que ayude a doblar la ropa, a poner la mesa.
4.- La autoestima de un niño es la imagen que tiene de sí mismo, por lo tanto, el reforzamiento positivo es el adecuado para fomentar el aprendizaje, alabe el esfuerzo más que los resultados, sin embargo, el éxito es autorreforzador, de manera que si observa que las habilidades del niño no están a la altura del reto al que se enfrenta, busque ayuda profesional para que el esfuerzo pueda llegar al éxito, los probelams de desarrollo, generalmente no desaparecen solos. Esto evitará dañar su autoestima, que después será más difícil de recuperar.
5.- La tendencia actual es que los niños se preparen para un mundo cada vez más competitivo y por lo tanto los Padres buscan hacer a sus hijos sobresalientes en artes, deportes, idiomas y los inscriben desde bebés en estimulación temprana, gimnasia cerebral, ya mayores programan, incluso en los fines de semana, clases de fútbol, de piano, ballet, de manera que pasan más tiempo llevando al niño a sus actividades que el que pasan en casa juntos, provocando estrés en el niño y poco le permiten descanso y esparcimiento y la oportunidad de explorar el mundo a su antojo, de esta manera ellos desarrollan su creatividad e imaginación, cuando juegan con una caja de cartón o a la casita bajo las sábanas, por ejemplo, además el descanso y el esparcimiento es esencial para el equilibrio emocional.
El juego es una necesidad en la vida del niño, a través del juego el niño desarrolla habilidades cognitivas y sociales, el jugar, solo o acompañado contribuye al desarrollo de su personalidad, autonomía y creatividad. El juego es relajante y divertido, no tienen idea cómo lo disfrutan al final de cada sesión de terapia.
6.- Aquí Ustedes se preguntarán que hay de los Videojuegos o el esparcimiento viendo televisión, está permitido siempre y cuando se establezcan ciertas reglas, lo primero es escoger los contenidos (programas de animales, de tierras y lugares exóticos, de música) y no más de una hora diaria para los mayores de 2 años, antes de esta edad, lo adecuado es NADA de TV o videojuegos aunque los padres estén convencidos de que los contenidos son didácticos y beneficiosos.
No existe un solo programa de TV o contenido audiovisual que haya demostrado ser educativo para un bebé, por más que nos lo hagan creer, el juego y la interacción siguen siendo las únicas actividades que fomentan el adecuado desarrollo en los menores de dos años. Esto es dicho por las Asociaciones de Pediatría y organizaciones similares en todo el mundo, los medios audiovisuales no solo no son benéficos sino perniciosos para los bebés, distorsionan el funcionamiento cerebral y hacen corto circuito con la imaginación, los hace menos cooperativos y entusiastas con su aprendizaje y no ayuda para nada en su crecimiento emocional.
7.- Convencer al niño de que ha llegado la hora de dormir se convierte muchas veces en una batalla campal; sobre todo sí el niño está viendo la televisión; una buena manera de lograr que el niño se duerma en tiempo y forma es la Lectura, de manera que es momento de que los padres apaguen sus celulares, laptops y lean con ellos lecturas breves que sean de su interés, para sembrar la relación entre lectura y satisfacción, libros de chistes, de fábulas, anécdotas, comenten lo leído; si les es difícil por sus ocupaciones, en su defecto pongan un CD de lecturas infantiles o graben su voz leyendo su historia favorita, esto le ayudará a enriquecer su vocabulario y a desarrollar habilidades de lenguaje y por lo tanto a expresarse mejor; hay muchas razones por las que leer es lo mejor que puedes hacer por tu hijo, pero la más importante es que la lectura los hace pensar y reflexionar, porque al leer estamos imaginando constantemente y los prepara para tomar mejores decisiones en su vida. Además de que la lectura de comprensión fundamenta el aprendizaje de todas las asignaturas. Si no hacen esto, no se pregunten ¿por qué mi hijo no entiende lo que lee?


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